
Caer de un infierno en otro. Sin alcanzar la séptima puerta, con las manos bien atadas a la espalda. Y el crucifijo que se te mete por el entrepiernas, consquilleándote eso que no debe cosquillear cuando vas a la quinta puerta. Del arrepentiemiento. A la cuarta puerta. Del orgullo. A la tercera puerta. Del dolor. A la segunda puerta. De la lujuria. Caer de un infierno en otro. Y nunca alcanzar la séptima puerta.
3 comments:
ese cosquilleo, mmm
sera que en el dolor siempre se cola una cuota de placer?
aunque bueno, derepente quisiste decir otra cosa
, cual es la septima puerta? es irreversible?
colgadora:
es el amor.
DANTE?
beso grande te quiero un monton!
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